Recibos: son pequeños, a menudo arrugados y se encuentran en casi todos los bolsillos. Los clásicos recibos de papel nos acompañan desde hace décadas en cada compra. Confirman nuestra compra.
Nos informan sobre los derechos de devolución. Para las empresas, es un documento importante a efectos contables. Pero, ¿qué los hace tan indispensables y por qué deberíamos conservarlos?
Los recibos de caja clásicos son importantes para el comprador. Demuestran que se ha pagado por un producto o servicio. Estos recibos desempeñan un papel fundamental en los cambios o reclamaciones, sobre todo de productos de precio elevado.
Todo el mundo conoce la pregunta en la caja: "¿Quiere llevarse el recibo?". - y la respuesta inteligente suele ser "¡Sí!".
Los recibos también son cruciales para las empresas. Documentan las ventas, sirven de base para las declaraciones fiscales y aportan transparencia a la contabilidad. Son importantes para que las autoridades fiscales comprueben que la empresa está en orden. Los recibos son también la primera puerta de entrada para las auditorías internas.
Aquí es donde entra en juego el recibo digital, una innovación que va mucho más allá del simple ahorro de papel. Los recibos digitales son eficientes, seguros y respetuosos con el medio ambiente. Almacenan las compras directamente en el smartphone, pueden verificarse en cualquier momento y no pueden perderse. Pero, ¿por qué solo los compradores deberían adoptar esta revolución digital?